Después de varios intentos fallidos de repetir en la Casa Árabe, todos ellos porque no tenían sitio, a finales de agosto conseguimos mesa para un día entre semana. La vez anterior habíamos estado en invierno, y queríamos ir en verano para disfrutar de la cena en la terraza. Así que llamamos y reservamos mesa para las 22:30 (no tenían mesa antes de esa hora) y fuimos un miércoles.
Llegamos sobre las 22:00 y preguntamos por nuestra mesa. Aunque estaba casi lleno, tenían una mesa libre en la terraza, así que nos sentaron en ella. La terraza es agradable y fresca, porque está al lado del Retiro y lo suficientemente lejos de la calle por donde pasan los coches para que no se escuche el ruido. Pero las mesas están tan cerca unas de otras, que casi parece que cenas con la gente que tienes sentada en las mesas de alrededor.
